Manual de Desarrollo Urbano Sustentable

Antes del siglo XX, las ciudades crecían de manera muy lenta. La vida diaria, antes de transformaciones tecnológicas, estaba regida por esquemas sociales rígidos y ciudades con estructuras orientadas a la defensa. Estas murallas contuvieron la expansión urbana por siglos, además de que la vida rural era la norma (Desarrollo Urbano antes del SXX”).

A partir del siglo XX, la tecnología constructiva y de transporte empezó a transformar la ciudad. Un fenómeno inicial de centralidad provocó un movimiento de rechazo que buscó controlar la densidad de la mancha urbana por medio de lineamientos, proyectos utópicos y el nacimiento de la planeación como control público de la propiedad privada. Posteriormente, las condiciones económicas de la posguerra permitieron la expansión urbana que con el apoyo del automóvil degeneró en la dispersión que fragmentó sociedades, incrementó problemas como la congestión y favoreció el nacimiento de los “suburbios” (“Desarrollo Urbano del Siglo XX”).

El rechazo a la expansión urbana descontrolada generó en los EUA un movimiento llamado “Nuevo Urbanismo”, que buscó rehabilitar sociedades degradadas y entornos urbanos que, al enfocarse al automóvil, se olvidaron de priorizar al peatón. El movimiento, que inicialmente se enfocó a una nostalgia por un estilo de vida que aquellas sociedades nunca conocieron realmente, se ha ido transformando en un intento de integrar criterios que reconozcan nuestra situación ambiental e incorporen metas más ambiciosas superando una arquitectura fachadista o una visión ingenua de cómo trabajan la sociedad y los mercados inmobiliarios. El movimiento aún tiene que demostrar que puede seguir brindando soluciones a los problemas urbanos contemporáneos.

En nuestros tiempos, vivimos nuevas presiones derivadas del rol que juega “”el Entorno Construido ante el Cambio Climático” que nos aquejan a todos. El desarrollo de los centros urbanos no puede dejar de reconocer que temas como el manejo de la energía, el agua o los desperdicios son ya también responsabilidad de los profesionales que intervienen en las ciudades. La fenomenología climática está provocando catástrofes de escala global que son atribuibles a una mala planeación y el crecimiento desmedido a costa de nuestro entorno natural.

La sustentabilidad es una meta para la ciudad, pero también una responsabilidad de cada arquitecto que propone edificios que, bien diseñados, mitigan los efectos negativos sobre el entorno (“La Edificación Sustentable”). El manejo del emplazamiento, de la energía, de los recursos hídricos y de los materiales de construcción hoy son parte de una evaluación cuantitativa que permite categorizar que tan “verdes” son los edificios bajo parámetros nacionales e internacionales. No hay que olvidar que la buena arquitectura siempre ha sido integrada a un contexto y eso es la base de una verdadera arquitectura antes llamada “bioclimática”. Organismos como el “United States Green Building Council” (USGBC) han propuesto parámetros (Como el de “Leadership in Energy and Environmental Design” o LEED) para realizar las mencionadas evaluaciones de manera imparcial y con fundamentos en la ciencia, aunque aún no queda claro hacia donde se dirige esta visión ante los cambios en la política ambiental de los EUA y si al resto de los países nos conviene adoptar este sistema particularmente.

Por su lado, la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) en México estableció desde el 2009 una serie de criterios para evaluar la sustentabilidad de la vivienda social, que es la que más impacta por volumen de obra la transformación urbana en nuestro país. Estos criterios fueron la base para evaluar desarrollos como los DUIS (Desarrollos Urbanos Integrales Sustentables) y generar sistemas de incentivos a los desarrolladores inmobiliarios como la “Hipoteca Verde”, aunque en la presente administración se percibe una falta de unidad en criterios como estos y un futuro incierto. Parece ser que la clave para que estos criterios realmente transformen nuestro entorno es la capacitación de los profesionales, así como los usuarios y la constancia de parte del sector público. A nadie le sirve estar cambiando las reglas cada administración (“Arquitectura Sustentable en México”).

Por último, presentamos el tema de movilidad sustentable, que tiene el potencial de resolver muchos de los problemas señalados si se aborda correctamente. Hay que recordar que la movilidad ha guiado la transformación y expansión de las ciudades por muchos siglos y que hoy es la principal apuesta de la tecnología para nuevamente transformar nuestro entorno. Sistemas como el “Bus Rapid Transit” (BRT), los trenes de levitación magnética, el Hyperloop y los automóviles autónomos son por ahora nuestra mayor esperanza.

Lineamientos de Diseño Urbano:

La realización de los ideales urbanos del desarrollo sustentable es naturalmente multidisciplinaria. Toda ciudad que aspire a resolver de manera integral su problemática urbana, puede guiarse por estos lineamientos:

  1. Usos mixtos / Diversidad.
  2. Densidad / Ciudad compacta.
  3. Ciudad caminable y con plantas bajas activas.
  4. Espacio público seguro, áreas verdes, calles completas y participación ciudadana.
  5. Transporte público sustentable de alta calidad.
  6. Edificaciones sustentables, resilientes al cambio climático y que protejan los recursos naturales.
  7. Equidad / Oportunidades, justicia social, viviendas costeables.
  8. Gestión del automóvil / Estacionamientos / Protección a peatones y ciclistas.
  9. Diseño urbano adecuado al contexto natural, social y cultural que fortalezca la identidad.

REFERENCIAS: