“FUNDAMENTOS AMBIENTALES PARA UNA PLANEACIÓN URBANA SUSTENTABLE”.

Fundamentos Ambientales para una Planeación Urbana Sustentable (Ponencia presentada en el “Foro Estatal de Vivienda”, Jalisco 2009).
Alfredo Ambriz Tapia. 

INTRODUCCIÓN:

Nuestro estilo de vida contemporáneo se ha enfrentado a una dura realidad: no es posible seguir por este camino y esperar que no haya consecuencias por pagar. En el sentido ambiental, habíamos supuesto que la suma de las libertades y comodidades individuales, de alguna manera procuraría el máximo bienestar para la comunidad.

Los pobladores de las zonas urbanas, donde ahora habita la mayor parte del planeta, son cada vez más sedentarios. Prefieren el espacio interior, del que cada vez exigen mayor cantidad y esperan un clima artificial que, combinado con la arquitectura que hemos heredado del estilo internacional, es cada vez más ineficiente.

La distancia promedio que recorremos diariamente ha ido en constante aumento, lo que ha provocado un incremento de la dispersión urbana. Los patrones de uso de suelo han favorecido a la vez un abandono de las ciudades centrales y una conversión de formas de vivienda que propicia cada vez más desperdicio, especialmente considerando la infraestructura de transporte, instalaciones y servicios que, estando ya instalada, se encuentra subempleada.

Los costos del progreso no solamente son complejos y muy elevados, sino que se distribuyen de manera inequitativa, sin depender del grado de “culpa” de quien produce el daño ni de las consecuencias sociales y políticas de las medidas tomadas para mitigarlos.

Es por todo esto que resulta indispensable no solamente buscar criterios para propiciar la sustentabilidad de los asentamientos humanos en nuestro país, como los que nos ha presentado la CONAVI, sino también conocer el camino que se ha seguido para implementarlos en otros contextos y estar preparados para respaldarlos con fundamentos científicos, de manera que pueda resolverse la polémica que existe acerca de quién debe pagar los elevados costos sociales y económicos, no solamente del progreso, sino de las medidas que ahora deberemos tomar para regularlo.

FUNDAMENTOS DE LA PLANEACIÓN AMBIENTAL:

Una primera herramienta que ha contribuido a integrar objetivos de sustentabilidad al desarrollo urbano es la planeación ambiental. Esta tiene entre sus objetivos: minimizar las amenazas a la salud y la vida humanas reduciendo la concentración de agentes tóxicos en el ambiente, conservar recursos para el uso futuro y minimizar daños al ambiente por su valor intrínseco. Igualmente se emplea la planeación energética cuyo objetivo es mucho más simple: conservar recursos energéticos no renovables, empleando estrategias como la orientación solar y los sistemas ambientales pasivos.

Sin embargo, la planeación ambiental no está exenta de dificultades para su operación, entre las cuales destacan:

  • Los procesos ambientales suelen ser complejos y en muchos casos no se comprenden del todo.
  • Los problemas ambientales no respetan límites políticos, como puede apreciarse en las implicaciones globales del problema más polémico: el calentamiento global.
  • La solución de un problema ambiental puede ocasionar nuevos problemas de la misma índole.
  • Los aspectos ambientales pueden desatar fuertes emociones, ya que las decisiones crean grandes ganadores y grandes perdedores.

Por estas razones, muchos países han optado por establecer políticas desde el nivel federal, ya que se evita la problemática derivada de la implementación a nivel local. Desde la asignación de presupuestos dirigidos especialmente al fomento de medidas más eficientes para la planeación de nuevos asentamientos hasta la aplicación de sanciones, cada decisión conlleva un costo que debe absorberse en determinado nivel. Si las medidas ambientales provocan un aumento en los costos de producción, se afecta la competitividad de las naciones. Si provocan un límite al desarrollo urbano, los perdedores son los nuevos residentes que deben enfrentar una oferta de vivienda más reducida. Si se exigen estándares más elevados en el control de emisiones, pueden afectarse hasta los precios de los productos básicos a nivel global.

Históricamente, esta aparente contradicción entre progreso y sustentabilidad se ha tratado de resolver desde la perspectiva de los controles al desarrollo, que generalmente impactan a nivel local la intensidad del crecimiento, el tipo del mismo, su ubicación, la inversión de capital público y el control de su operación una vez realizado.

Los primeros esfuerzos pueden verse desde finales del siglo XX, cuando ideas como “crecimiento inteligente”, nuevo urbanismo y la construcción “verde” ofrecieron las bases filosóficas y prácticas para el urbanismo sustentable. Sin embargo, estas mismas ideas diferían en su historia, aproximación y enfoque, por lo que se considera ahora que han quedado hasta cierto punto aisladas de una propuesta integral. (Una construcción verde no es tan positiva para el ambiente cuando está rodeada de un amplio estacionamiento; un vecindario peatonal no es sustentable cuando las viviendas están construidas con materiales que no lo son y si no ahorran energía).

El Crecimiento Inteligente, que tiene sus raíces en el movimiento ambiental de los 70´s, se empezó a aplicar en lugares de valor singular. Una herramienta empleada eran los “Límites de Crecimiento Urbano”, que funcionaban como “anillos” más allá de los cuales no se permitía el crecimiento. En la práctica, poco se pudo hacer para controlar el mal desarrollo que se dio dentro de estos límites (“Smart Sprawl”).

El movimiento se revitalizó en 1996, con la adopción de los 10 principios del “Crecimiento Inteligente”. En esa época, muchos ambientalistas eran simplemente anti-crecimiento.

Por su parte, el Nuevo Urbanismo puede entenderse examinando sus raíces, que datan desde los CIAM de principios del siglo XX, en donde se reconoce que un movimiento de reforma en el diseño puede enfocarse a la mejora de la salud humana. Sin embargo, consecuencias como la Carta de Atenas, terminaron opacando estas buenas intenciones al contribuir a la glorificación del transporte privado y la dispersión urbana. Adicionalmente, el impacto que el movimiento moderno tuvo sobre la legislación urbana propició la propagación de errores urbanos al volverse sus principios requisitos para la aprobación de proyectos. Por ello, el Congreso para el Nuevo Urbanismo ha tenido que enfrentarse a la planificación actual con propuestas que, para funcionar cabalmente, requieren empezar de ceros.

Aunque el Nuevo Urbanismo ha sido un medio excelente para lograr vecindarios de usos mixtos, calles peatonales y crecimiento propicio para el transporte público, ha tenido que enfrentarse a las leyes locales como una propuesta “ilegal” en gran parte de las poblaciones de los Estados Unidos.

Sin embargo, la zonificación como herramienta ha seguido avanzando y recientemente se complementó con el “Smart Code”, una propuesta que busca combinar los códigos de zonificación tradicionales con códigos “calibrados” localmente que se expresan de una manera gráfica.

Otra innovación digna de mencionar es la “Guía de Recursos Ambientales”, publicada en 1993 por el Comité del Instituto Americano de Arquitectos para el Ambiente. Se trata de un catálogo sobre la teoría, la práctica y la tecnología de las construcciones “ambientales”. En esta misma época se creó el “Consejo Norteamericano para la Construcción Verde”. Ellos realizaron dos acciones que aceleraron el proceso de adopción de prácticas sustentables: extendieron su audiencia fuera de la profesión de la arquitectura y buscaron la movilización del sector privado.

Para 1995 se completó la versión final del estándar para la construcción sustentable, llamado “LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental)”. Se le enriqueció con un sistema de puntos en el año 2000.  Este documento combina prerrequisitos, que se combinan con créditos opcionales que suman puntos para alcanzar una puntuación final en diferentes rangos. Esto permitió que los proyectos incorporaran solamente estrategias correctas para la construcción sustentable.

Cuando la administración general de los Estados Unidos adoptó estos principios como requerimiento para aprobar proyectos desarrollados por y para el gobierno, se creó de inmediato un mercado para los edificios certificados con este estándar, que actualmente sigue creciendo en los Estados Unidos.

Solamente podría señalarse como desventaja de estos criterios el hecho de que no consideran puntuación para lo referente a la ubicación del edificio y su contexto, aunque actualmente se está trabajando en una propuesta ampliada (LEED para el desarrollo de vecindarios).


LA CAPACIDAD DE CARGA COMO FUNDAMENTO DE LA PLANEACIÓN:

Como se ha visto, las diferentes medidas que se han empleado para propiciar un desarrollo más sustentable tienen un factor común: buscan limitar el crecimiento para reducir las cargas que los asentamientos humanos imponen al entorno. Es por ello que resulta conveniente entender mejor este principio.

La “capacidad de carga” es un concepto que se ha empleado en la permanente búsqueda de respaldo científico a las decisiones de la planificación urbana. Se pretende que, al ser posible establecer límites a la densidad del desarrollo, pueden defenderse mejor las decisiones que afectan a los desarrolladores y que suelen volverse un problema para los gobiernos locales en las cortes si existe ambigüedad en las interpretaciones.

Sin embargo, y a pesar de que estándares basados en la capacidad de carga ya están operando en la Unión Europea y en los Estados Unidos, las cosas no son tan simples. Es fácil decir que la capacidad de carga tiene como principal referencia la capacidad de recuperación del ambiente. Sin embargo, cada aspecto, ya sea el aire, el agua o el suelo, tiene factores con diferente grado de tolerancia. Incluso cuestiones derivadas de la percepción humana del ambiente deben ser tomadas en cuenta.

Puede concebirse un límite, por ejemplo, en la cantidad de vehículos que circulan en una determinada zona metropolitana. Sin embargo, si el límite viene asociado a la cantidad de partículas contaminantes en el aire, otros factores pueden desplazarlo, como la tecnología para el control de emisiones o la creación de nuevas formas de transporte más funcionales. Incluso interviene nuestra percepción, ya que el humano está cada vez más acostumbrado a niveles altos de contaminación atmosférica.

De allí se desprende el que podamos concebir tres maneras diferentes de aplicar la capacidad de carga en aspectos ambientales. La primera tiene que ver con la capacidad de carga mínima, que se rebasa en cuanto existen cambios detectables en el ambiente. Esta aplicación se emplea cuando hay un costo elevado en mantener la integridad del entorno, como en lugares de descanso o de reservas ecológicas para especies en peligro.

En la segunda aplicación, el cambio en sí mismo es aceptable, pero existen también estándares máximos de degradación del ambiente. Esta aplicación es la más relevante y se vuelve más factible en la medida en que se conocen mejor las consecuencias del desarrollo urbano en el entorno. Bajo esta óptica, la capacidad de carga es un bien “gratuito”, que debe administrarse cuidadosamente.

La tercera aplicación se refiere a la capacidad del ambiente de aceptar una nueva actividad antes de que dicha actividad se vuelva auto-limitante. En este caso, se toleran cambios ambientales masivos y el límite absoluto es el colapso del sistema. Sin embargo, ante las lagunas que aún existen en la ciencia que respalda estos conceptos, es difícil saber si estos colapsos serán temporales o definitivos.

La metodología de aplicación de estos conceptos involucra primero un inventario de los recursos disponibles, así como la identificación de aquellos que son críticos. También deben identificarse las relaciones entre los diferentes recursos, para fijar límites en los puntos clave de los principales indicadores.

CONCLUSIONES:

Hemos entrado a una época de costos y de consecuencias. Las soluciones que antes bastaban ahora ya no son satisfactorias. Tanto el gobierno como los desarrolladores inmobiliarios y la sociedad en general debemos comprender que para lograr grandes cambios se requieren grandes sacrificios.

Debemos, considerando lo anteriormente expuesto, destacar la complejidad inherente a los procesos de regulación del desarrollo. No solamente estamos trabajando con aspectos ambientales que todavía están investigándose, sino que cada propuesta tiene efectos sociales, económicos y políticos que no siempre pueden ser identificados. En esta breve exposición, he tratado de abordar los puntos que permiten confirmar que en diferentes contextos ya se han dado pasos importantes para lograr establecer criterios e indicadores para un desarrollo más sustentable, pero sobre todo, que estos pasos pueden (y deben) ser respaldados por aspectos ambientales que tienen fundamento científico.

En este momento, en que nuestro país está transitando por una etapa en la que la legislación busca ser el catalizador de desarrollos habitacionales acordes a la visión de sustentabilidad que el mundo entero está buscando, espero honestamente que las ideas aquí expuestas contribuyan a que tanto el ámbito público como el inmobiliario reorienten su actuar sin perder la competitividad que el sector de la vivienda tanto necesita.

* El  Arq. Alfredo Ambriz Tapia es Master en Planeación Urbana por la Universidad de Michigan, Coordinador del Consejo Interuniversitario de la Industria de la Construcción y Director de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

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Un comentario el ““FUNDAMENTOS AMBIENTALES PARA UNA PLANEACIÓN URBANA SUSTENTABLE”.

  1. Es cierto que nos hace falta un nuevo cambio en el estilo de vida para generar entornos mas sustentables y amigables en el medio, asi como veo pues que a pesar de que ya existen algunos programAs como el de la CONAVI aqui en Mexico y el sistema LEED, vemos pues la falta q existe en mexico de un proceso Para evaluar la sustentabilidad de los edificios con el cual se promueva el ahorro energetico de los edificios y la ciudad(como menciona el articulo), lo cual resultaria como un gran avance para el desarrollo del pais asi como para la planeacion urbana y Arquitectura

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