Autoconstrucción

Por: Lic. Ana Cecilia Pérez Esteban.

Introducción:

Es la acción que realiza un sujeto, sin conocimientos previos, para proveerse de un lugar adecuado para vivir.

Es una acción que puede ser imitada por otros miembros de la comunidad, por lo que tiene un bajo nivel de especialización o requerimiento del saber constructivo. En ocasiones esta falta de conocimiento puede llegar a poner en peligro la vida de los habitantes de ese lugar.

Dadas las características nómadas del ser humano, la autoconstrucción se da en cualquier sitio sea seguro o no y con los materiales propios de la región o de costo más barato (madera, hojas, adobe, cartón, etc.). En la actualidad los factores económicos han provocado que la autoconstrucción sea un recurso para promover por parte de los gobiernos del mundo o un dolor de cabeza para los mismos.

Existe una gran cantidad de factores que determinan la autoconstrucción: herencia histórica, factores económicos  que propician la migración a zonas ilegalizadas o de alto riesgo y con el tiempo generan una identidad cultural.

Historia de la autoconstrucción:

En sus inicios el hombre debe satisfacer sus necesidades básicas: casa, vestido, sustento. Encuentra sus satisfactores en las cuevas, en las pieles y carnes de los animales y en los frutos de temporada. La falta de alimento le obligaba a abandonar los refugios naturales y salir a la intemperie, por lo que le fue necesario aprender a construirse refugios con los materiales de la región, iniciando así la autoconstrucción. Maderas, hojas, ramas y pieles fueron los primeros materiales con los que se edificó. El desarrollo de la agricultura y el dominio sobre la técnica constructiva a base de piedra y adobe (uso de tierras de la región endurecidas a base de sol y agua), permitió la permanencia y con ello la consolidación de las grandes civilizaciones.

En la Edad Media, a los herederos de la experiencia constructiva se les llamó “maestro constructor”, a los cuales se les encargaba la construcción de nuevos espacios de vivienda, gobierno o culto, por mientras las demás personas se dedicaban a otras funciones.  Estos maestros constructores ocupaban un lugar especial en la sociedad y con el tiempo se les llamó arquitectos (profesional dedicado a la construcción). Con ello se marca históricamente la gran distinción entre la edificación y el arte edificatorio, que aún marca nuestra realidad actual.

Factores económicos:

Hasta inicios de la Revolución Industrial a finales del s. XIX, la historia de la construcción se mantiene estable. A partir de este cambio el factor económico se vuelve imperante y marca a las sociedades aún del s. XXI. Los gobiernos locales (principalmente de Francia, Inglaterra y EU) no pudieron  detener el gran abandono del campo para vivir en la ciudad, ni proveer de vivienda a todos los habitantes que continuamente llegaban a ésta. Fue tan grande la demanda que las pocas casas construidas tenían costos excesivos y muchas personas fueron obligadas a vivir en las afueras de la ciudad, donde los costos de vivienda eran más baratos pero tenían la necesidad de ser autoconstruidas. Con el tiempo muchos de estos espacios se han ido integrando a las ciudades, formando nuevos barrios, pero también muchos presentan la dificultad de proveerles de servicios dada la falta de planeación en el desarrollo de estos lugares. Este fenómeno aún continúa. En la actualidad cualquier espacio abandonado o peligroso (ribera de río o barranco) es susceptible de ser habitado, ocasionando un gran riesgo para sus habitantes y un gran dolor de cabeza para los gobernantes, pues deben de proveer de seguridad a todos sus habitantes, pero estos se resisten en abandonar el lugar donde viven y donde vivieron sus padres.

Factor cultural:

El espacio habitado pronto se vuelve propio, no por cuestiones económicas, sino por cuestiones sentimentales. Es difícil abandonar el lugar donde se vive, debe ser muy grande la necesidad para hacerlo. Sociólogos y antropólogos sociales han detectado que existe una gran diferencia entre los espacios planeados y los espacios autoconstruidos. Los espacios planeados pueden tener aciertos o no según la visión del planeador o urbanista. En la actualidad se apuesta por cotos o espacios de ciudad amurallada que no se relacionan con otros espacios, y provocan la exclusión social. Espacios planificados para la vivienda social en cambio presentan serias inconformidades por carecer de identidad propia. Sin embargo, se han estudiado los espacios autoconstruidos como las favelas en Brasil y se han encontrado fuertes lazos sociales, reglas que todos obedecen para una mejor convivencia que les han permitido unirse para defender sus derechos y hasta crear un lenguaje propio.

Existen almas inquietas que desean dejar huella en la humanidad pero que al carecer de conocimientos constructivos recurren a la autoconstrucción para crear sus obras. Ejemplos son de casas excepcionales en forma de balones de fútbol a manera de enjambres con paneles hexagonales…o el caso de obras mayores como es el caso de Ferdinand de Cheval (cartero) que creó un palacio surrealista acarreando piedras de un lugar a otro durante más de 33 años.

Así, la autoconstrucción pasa de ser un medio que satisface las necesidades básicas del ser humano a una expresión artística de gran valor histórico.


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Un comentario el “Autoconstrucción

  1. Pingback: Ferdinand de Cheval (1836-1924) | Vida Urbana.net

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